miércoles, 14 de diciembre de 2011

Se siente el aliento navideño en nuestra nuca un año más, impulsos inescrutables de un reloj que no para de girar. Yo, nosotros, sólo somos siervos de ese agitar de las agujas y sólo podemos aceptarlo, respetarlo y sobre todo, aprender a convivir con él, oyendo su continuo runrún en tu oído.

Mientras tanto, sentado en el minutero y con los pies colgando, mirando el gran cristal que recubre todo este amasijo me vienen a la memoria, mejor dicho, la hacen vibrar para que aparezcan en el primer plano una serie de momentos con determinados valores cada uno de ellos, algunos apreciables desde el instante que ocurren, de otros todavía escapa su importancia entre mis dedos. Resultaría un tanto egoísta enumerarlo porque muy probablemente estaría olvidando unos cuantos quizás no importantes para mí, de un significado muy fuerte para otros. Pero como hago siempre lo que quiero, lo voy a hacer. Me meto dentro de mi archivador de momentos, buscando un momento dentro de cada clasificación, clasificados entre locos, emotivos e indescriptibles. Empezamos por lo emotivo, al lío:

Los momentos que te acontecen en el día a día no tienen importancia por sí mismos, si no que la tienen por las personas que los generan. Y no son sólo concretos si no que se alargar a lo largo de un período formando una serie de altibajos. Mi momento emotivo nos sitúa en una foto, formada por 2 chicas, un chico y yo. Los 3 han sido mencionados en muchas ocasiones por estas líneas que salen de mi interior. A partir de esa foto, nuestros caminos siguen teniendo el mismo apoyo, sin embargo han ido cogiendo vías diferentes. Algunas dolorosas, otras sencillamente necesarias. Que esa foto se reduzca a tres cabezas sonriendo me entristece y todavía no me hago a la idea de verla así. De ahí que los momentos no son concretos. Con ellos, las cosas han cambiado en determinados aspectos, los holas y adioses son la mayoría de las veces de corazón y a grito pelado por no poder escuchar bien por culpa de la distancia a la que nos hablamos. Catalogado este emotivo, os pido paciencia para resintonizar.

Locuras... Menudo pedazo de idas de olla en las que me he coronado en este vaivén de caderas que parece el rugir de los meses. Aquí es difícil decantarse por una, ya que los impulsos que me han salido de dentro, por su carácter incontrolable, pasional y despreocupado queman todas las veredas por las que se animan a pasar. Amorosas, sexuales, en fin, que sería mi vida sin el gran toque de locura. Los seres humanos estamos formados a un 90% de agua, como las sandías, y mi 90% de agua está en completa efervescencia. No quiero entrar en el relicario de citaciones de putadas con las que cuento a mis espaldas. Me apetece volver a tropezar alguna vez en alguno de aquellos sexos, que los siento algo cercano, salvaje y hasta dentro. Confundir y que no me digas nada. Rozar y no saber quien suda, preguntarme cual es el jodido misterio. Ángeles caídos han pasado por este cristal demente que enloquece como un mago gracias al bocado caliente de tu lágrima corriendo por la mejilla corriendo a refugiarlo en porrones de tinta. Desatado, prometo ser más loco de lo que he sido hasta ahora, porque quiero conseguir que la palabra "locura" forme parte de documentación, mi marca de herradura que arrastre gemidos fríos, húmedos residuos que se enganchen en mi pecho.


Y ahora el momento más dífícil, es de plantearme y ofuscarme a describir lo indescriptible. Tengo una serie de ideas para resolver esta ecuación. Quiero que me digas como besas cuando estás sola y la penumbra todavía quiere abrazarte, también cuando tu equipaje pese demasiado para arrancar y no poderlo arrastrar. También cuando estés dormida y tus sueños te trasladen todavía más allá de esa frontera, saber mi como besas en la sombra que es ciega y que te quiere mirar. Me pregunto que escriben tus ojos cerrados, el destino que tienes encerrado entre tus dedos y que no lo dejas escapar. Qué siente la niebla en tus labios convertida en humo cuando quiere besar, dime lo que quieras que para nada me importa arder en tu garganta y ser el final. Proponer tu piel como mi patria, tu risa mi enfermedad, el himno que me ata a la tierra, mi desorden tus caricias, tu aire mi presencia el rincón donde se dispersan las penas. Aguardar en tu boca mi nombre y recogerlo con mi lengua. Dejar que mis manos vayan solas a rozar tu pecho con el mío y morir en el hastío que haya generado durante este tiempo atrás tu primer beso en mi boca.

Navegando impulsado por el viento en mi barco de papel buscando labios, buscando abrazos y todos los pliegues de él no ser más que tu piel, noche en la que nuestro mundo daba vueltas enloquecido, pintado de cuentos donde los dos enfrentados en una pelea de barro íbamos descendiendo. El reloj de la suerte marca la profecía llena de deseo, sangre y amor, llenando mi vida, vaciando día a día mi alma siendo el público y a la vez el único actor.

martes, 13 de diciembre de 2011

  • X: jajaj pero yo no sufri tus encantos, yo no sumo.

  • Yo: Que no has sufrido mis encantos?
  • Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeemmmm

  • X: jajajja

  • Yo: Si los sufres día a día
  • si no fuese por lo encantador que si
  • me habrías aventado antes de las navidades de 2010

  • X: Jajaj! Puede
  • no, siempre me caiste bien
  • me despertabas buenroyismo

  • Yo: A cambio, te he mantenido decenas y decenas de días
  • muchas horas de madrugada en vilo y disfrutando.
  • Sé ganarme a la gente
  • Yo o caigo bien
  • Muy bien
  • o caigo mal
  • Soy especial
  • Levanto pasiones

  • X: arrasas por donde pasas!
  • para bien o para mal!

  • Yo: Claro
  • Así es
  • Cuando actúas o dices algo, si nadie se molesta o te admira, no lo has hecho bien

  • X: te duele la indiferencia?

  • Yo: la indiferencia no está en mi diccionario
  • A mi el 95% de las cosas me la provocan
  • Pero yo no la provoco
  • ya te digo
  • o dicen que estúpido es este capullo
  • o dice, miralo que fiera

  • X: jajaja: A mi el 95% de las cosas me la provocan
  • Tio, maldito ego que tienes

  • Yo: Sabes que soy muy indiferente a todo
  • que a mi nada me hace daño
  • Sólo ese 5%
  • que es cuando han parapetado mi personalidad
  • Adoro cuando me dicen, tú que te crees dios?
  • O que me digan
  • GILIPOLLAS
  • porque así, al menos
  • He hecho aislarse a la gente de las cosas que tengan en la cabeza,
  • Porque provocar risas o enfado hace que durante ese momento, en tu pensamiento no aparezca ningún problemas. Décimas de segundo o incluso segundos enteros mágicos
  • Y por lo que más me valoro
  • es por saber reinventarme día a día e ir generándolo allá por donde voy
  • Tú eres el claro ejemplo de esto que te digo

  • X: ah si?

  • Yo: un claro ejemplo
  • Tienes mogollón de lios, movidas, problemas con tu entorno e incluso contigo misma
  • Pero a cada sesión que le echamos a ésto
  • Le robo segundos a tu subconsciencia
  • Instantes donde te ries sin pensar en nada más
  • y tú mejor que nadie lo sabes

  • X: Llevas razon

  • Yo: El significado de estás carcajadas sinceras es mucho más visceral, profundo y natural que cualquier otra cosa

  • X: y ya sabes lo mucho que te valoro por ello

  • Yo: Por ello, es mi lenguaje, la risa es mi forma de vida

  • X: aunqe eso no quite que a veces suelte un "gilipollas"
  • jajaaj

  • Yo: Ese gilipollas es de los que me gustan

  • X: 

  • Yo: Un insulto puede convertirse en una palabra preciosa, incluso dulce
  • Como se convierten eso "gilipollas"
  • por eso soy como soy, y JAMAS me arrepentiré de ello

jueves, 1 de diciembre de 2011

A veces, después de que pase un tiempo, te planteas como habría sido el sentido de tu vida durante los últimos meses si una pequeña decisión hubiese sido elegida de una manera opuesta, un pestañeo un segundo después o una sonrisa en lugar de un llanto. Me pregunto a menudo como sería mi vida si en lugar de ser yo mismo siempre, probase a disfrazarme de ciudadano de a pie, peculiar o pelicular, como me gusta llamarlo a mí. Un especimen de película de los años 60, con barba y sombrero incluido.

Sin embargo, si decidiese dar ese volantazo a mi trayectoria, el hacerme un cambio de look emocional y total, dejaría de tener mi nombre en mi carnet de identidad para ser un vagabundo más de este planeta, errando de aquí para allá sin mi propio patrón pero con el de todos arraigado.

Muchas veces decidiré mal, fatal, levantarán ampollas mis decisiones, pero en eso consiste decidir, si alguien no se molesta de tu decisión, no es un decisión. Frases crueles directas a las retinas. No justifico en esloganes populares ninguno de mis actos, o tal vez sí.

Pretensión de aventurero en pleno siglo XXI. A quien le guste bien, a quien no, MEJOR. Mi círculo cada vez tiene un radio menor sin embargo, lo que está adentro cada vez es más esfera.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Apuesto a que puedes ser mucho más que una escurridiza gota de agua que resbala por mi cara sin saber donde ir. También apuesto a que puedes superar todas y cada una de mis locuras hasta conseguir besarme primero. Y sobretodo en que me estás haciendo creer en la existencia de imposibles que creía que jamás llegarían.

Utópico que esto crezca entre los matices que siempre están tenues y que se hacen de rogar cuando yo soy el denominador común de esta ecuación.

Palabras que yo, gracias a ti, empiezan a tener vida y cabida dentro de mí. Aceleremos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Cuando la realidad te da una dosis de frialdad, un bofetón en el pómulo en el que esperabas recibirlo, tienes que convertir las viejas frases de "cuando te levantes, te caes", "no hay mal que por bien no venga" en auténticos esloganes que patrocinen tus pasos en los siguientes amaneceres. Sin embargo, otros, "no hay mal que por bien no venga" nos sitúan en un nuevo escenario producto de los sueños o de quizás una realidad futurista inherente a mi valentía.

Debo de estar en la costa, probablemente en el Levante y aparezco en una habitación caundo de repente, una chica empuja la puerta y aparece en el "recibidor". No sé como llegamos a esa situación pero nos besamos, un puro amor de piernas mojadas. Lo tierno de ésto era que ninguno sabíamos nada del otro, no había pasado ni futuro a ese instante, era concreto, era nuestro. Conforme avanza todo hacia un polvo inevitable, se empezaba a conocer pequeños atisbos de ella. Una chica que curraba para Renault, dando vueltas por todo el país. En realidad, la incógnita en la que estábamos viviendo, me encantaba porque era sin duda lo que me gustaba, ella me atraía por la forma en la que la situación se estaba desarrollando.

Tumbados o recostados sobre el alfeizar de la ventana, comenzamos a pasar a palabras mayores, nuestros cuerpos desnudos eran los únicos fines que perseguíamos. Le dije que era de Teruel, ella, frunció el ceño. Todavía no conocía su nombre, poco me importaba, sabía que en cuanto ambos traspasasemos la puerta de salida de la habitación, esta atmósfera mágica, este momento se iba a catapultar al montón donde todos siempe acaban. Le bajé las bragas y aprovechando nuestra posición y comencé a hacer lo que realmente se me da bien, roer su manzana que ya está quijada por mí.

Cara de placer que podía rozar con las puntas de mis dedos, los cuales estaban divirtiéndose por otras zonas, enebrando su sabía en ese establo ya encharcado. Una vez conseguido el pequeño objetivo cambiamos de lugar, ella se acercó a sus maletas, mientras yo me tumbaba. Me dijo que se iba a manchar en cuanto esta noche acabase a su tierra de vuelta. Pasamos al siguiente escalón, en ese momento en el que se consuma el color que había pedido, el sabor que a cada envite de mi cuerpo contra el suyo se iba perdiendo.

Adiós al momento al que jamás volveré, sé que muchas veces miraré atrás pensando en recogerte algún día a la puerta de tu curro con mi coche recién comprado. Sin embargo aquello a lo que llaman amor esos necios predicadores, me lo paso yo por los cojones. El amor, como tal, lo vives en esencias pequeñas. Lo que hay entre una dosis y otra, es humo feliz completamente disipado.

Soy todo un Don Juan, que se harta de reír mientras bucea entre tanta zorrera. Despierto sudando, o vuelvo a  mi cama después de este impás. ¿Será simplemente eso o un claro que brillará? Estoy ansioso por conocer esa respuesta.

martes, 18 de octubre de 2011

Aspectos extraños, resolución observable


Allá por 1935, el físico Erwin Schrödinger, propuso un experimento para dar solución a uno de los aspectos más extraños, a priori, de la mecánica cuántica.
Schrödinger nos propone un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere. El sistema gato-dispositivo está en un entrelazamiento.
Mientras no abramos la caja, el sistema, descrito por una función de onda, tiene aspectos de un gato vivo y aspectos de un gato muerto, por tanto, sólo podemos predicar sobre la potencialidad del estado final del gato y nada del propio gato. En el momento en el que decidamos abrir la caja sabremos si el gato está vivo o muerto, por lo que el experimento no tendrá solución concreta y correcta hasta ese preciso momento. Mientras tanto sólo podremos teorizar sin tener ninguna seguridad, digamos que tendremos que tirarnos a la piscina.

viernes, 14 de octubre de 2011

Porque el querer es temblar a veces
 
 

Una nube azul, asomo de tormenta y el otoño,en ti
es siempre primavera necesito huir
a un mundo de miradas transparentes
debí­ haberte besado más urgentemente
debí­ haberte ofrecido más en todos los sentidos
pero me enamoré de las gaviotas
que volaban a otros nidos.

Una cita hoy de aquellas de domingo
me podría­ salvar de todos los hechizos
estaré en el bar
allí donde se cruzan mis caminos
donde voy desmembrando a mis amigos
donde voy aduciendo la necesidad del beso
en vaporosos iris delatados de la mano de un mal vino.

Me paso la vida
buscando un enigma
pintando en el cielo
me muero en tu risa
no he estado en mejor estación que en tu pecho
Me paso la vida
buscando un enigma pintando en el cielo
y si me condenas
elijo la crucifixión en tu pelo.

Y pasea Madrid
al ritmo de mis pasos
y otro corazón que suena a blasfemia
pido algún favor
a las estrellas solas de la noche
y añoro la complicidad del coche
buscando aparcamiento como quién buscaba aliento
y todos los semáforos en rojo
eran puntos de derroche.

Me paso la vida
buscando un enigma
pintando en el cielo
me muero en tu risa
no he estado en mejor estación que en tu pecho
Me paso la vida
buscando un enigma pintando en el cielo
y si me condenas
elijo la crucifixión en tu pelo.


Semilla en la tierra

Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
y nada tiene que ver con tu boca
que hecha para besar hay veces que muerde
que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Duele porque la piel no es materia inerte
Duele porque el querer es dolerse a veces.

Tiembla, la vida como con miedo
hay veces que tiembla
y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa en noches de luna escueta
que aprieta suelta y evoca y me enloquece
tiembla por los latidos que tu provocas
y también porque el querer es temblar a veces.

Y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón
tirando piedras, contra la última frontera
La que separa el mar del cielo
del color de tus maneras
la que me lleva a la guerra, a ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
envuélveme la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero...

Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe
y nada tiene que ver con el tiempo
Se ríe porque para ella somos tan leves
como el humo azul que del pudor se desprende
ríe porque tu llanto se lo merece
y también porque el querer es reírse
a veces.

Vive, la vida por compasión
hay veces que vive
y nada tiene que ver con la muerte
Y cuando llegue ese instante
déjame verte
que no hay mayor libertad
que tenerte enfrente
y que nadie sea absuelto
por no quererse
y vive porque el querer es vivir dos veces.

Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
que sangran de mi costado
tus andares de chiquilla, y no me digas nada,
déjame a mi
en mi ventana con los pies del otro lado,
yo me fumo mis mañanas.

Y que puedo hacer si cuando estoy en momentos críticos sólo pienso en que me agarres la mano, tiembles y que me sonrías. Porque solamente pienso en ti.

martes, 11 de octubre de 2011

¿Qué ocurre cuando no te vas a dormir antes de las 2 de la madrugada? Pues que dicen que nada bueno ocurre. Sin embargo, no creo que sea así, lo que sucede ha sido estribado por las circunstancias y hace de la situación un instante concreto encauzado por momentos previos. Y ésto que ocurrió fue sencillamente maravilloso.

Un mes rarito a nivel emocional para mí, con dificultades que no preveía. Momentos que no entraban en ninguna de mis ecuaciones, y sobre todo, por el cambio radical es un aspecto de una importancia mayúscula. Además, los cambios no sólo me han acontecido a mí, han sucedido también en ti, sufriendo tu mundo mucho más que el mío una profunda metamorfosis.

Porque no quería dejar nada así, ya que siempre estaba buscando evadirme de todo intentando encontrarte y sobre todo acercarte la mecha para que revientes tus miedos y temores. Castigandome por ir sintiendo algo que no te dije, desligando pensamientos para dejarlos huérfanos dentro de mi propia insconsciencia. Tengo siempre que sopesar todo demasiado cuando hay muchas cosas en juego, el caballo desvocado que siempre soy, se convierte en un pequeño potrillo necesitado de cariño.

La primera noche de las dos, convirtiéndonos en borrachos lastimeros, echamos a andar nuestras lenguas, ebrias gracias a ir a la deriva. Conejeras llenas de sentimientos maquillados por el instinto. Cariño que quería comprobar, sentir y vivir a cada paso de los segundos. Atracción que había superado todo pese a que he intentado durante este tiempo echarle una cuerda al cuello y frenarla sin embargo, no se puede engañar a uno mismo en esto del amor, en decidir cuando enamorarse, no se necesitan días de deliberación, cuando es real, lo sabes enseguida y con absoluta certeza. Me había olvidado ya de eso, pero no sabía que estaba a punto de recordarlo. Verte aparecer por la puerta como tantas veces habías hecho, fue en esta ocasión diferente, fue como una escena de película antigua, en la que el marinero ve a la chica en la otra punta de la pista de baile y se dice a sí mismo, un día tendré algo con esa chica.

La tarde del día siguiente, comprendí que abrirme completamente a otra persona conlleva siempre un gran ingrediente de locura, un toque de valor y hervirlo a fuego lento. Los grandes momentos de nuestra vida, no serán necesariamente las cosas que hagamos, también lo serán aquellas que nos ocurran. Cualquier día al salir de casa, nuestra vida puede cambiar totalmente. El universo tiene un plan y dicho plan está siempre en marcha. Una mariposa agita sus alas en un lugar y a 350km empieza a llover. Da miedo pensarlo, la verdad, pero a la vez es tan maravilloso... Todas estas piezas hacen que la máquina esté en constante funcionamiento, asegurándose exactamente de que estemos donde debemos estar en el momento que tenemos que estar, en el lugar adecuado en el momento adecuado. Podemos pedirle a este universo todas las señales que queramos para marcarnos la ruta a seguir, pero al final, sólo veremos lo que queremos ver, cuando estemos preparado para verlo.

Un concierto que debimos haber visto juntos allá por abril, nos sirvió para comenzar a desvanecer todas las jeringuillas que me inyectan a ti en mis venas. Por fin mi conciencia estaba deseando seguir el rumbo de mi corazón, y mi corazón el ritmo de mi cerebro. Recordaba mientras escuchaba las letras de canciones y sólo quería acariciar tu boca. Te dije que me venía a la cabeza aquello que te escribí allá por enero, y automáticamente nos abrazamos. La noche continuó y no quería despegarme ni un segundo de tu lado, vinimos al lugar donde siempre acabamos, rutina de siempre, bendito hábito.

Que cansado estaba ya, lo único que se desprendía de mí era el pensamiento de rozarte. querer que rías porque tu llanto se lo merece. Vamos todos al lugar donde curiosamente siempre acabamos. Allí, no podía dejar de mirarte, con la libertad de vivir con creces, buscando aún más si cabe el contacto con tu cuerpo. El querer es temblar a veces y por eso te agarré más fuerte. Intentando no besarte, pero no podía. Cúmulo de sensaciones cuando por fin lo decidí, múltiples imágenes azotando mi conciencia. Cariño sonriente de estar ahí abrazados, acariciándonos y sabiendo que en cuanto nos separásemos ibamos a tener miles de historias mentales en nuestra cabeza. Este momento ahí a tu lado, lo tengo enmarcado ya en la retina de mi memoria.

Te marchaste y no conseguí conciliar el sueño, una sensación que nunca había sentido, el estar muy feliz de lo que habíamos hecho, pero oscurecido por el temor a perderte. Horas acompasando mis pensamientos. Me gustaría ahora verte, y como te dije, los dos solos sin nadie más ni represalias. Coger una bola del mundo, darle la vuelta y marcar un lugar donde empezar desde el principio.

Eres la más grande, loca de remate, la sed que me entra cuando rebobino de beber más y más de ti, mojarme los labios con tus palabras, arroparte con la noche como testigo para que siempre esperes el momento oportuno para rebrotar. Darte mi capucha que no despierta en más lares que no sea en el de tu regreso sin escuchar el crujir de las agujas. Envuelve el cielo muchísimas más veces que yo te daré una a una las entrellas dentro de cajones de miradas.

Taconea el mundo entero, que de punta en blanco besarás, abrazarás y triunfarás, cada vez que empieces desde cero. 


Tengo la culpa de que hoy estés como estés, presionada por el sabor de ir de frente y de vislumbrar un fracaso. Me has hecho pasar de ser una bala perdida a encontrar el tambor donde todo tenga sentido y poder decir ahora que me des más, que jamás nos vamos a marchar y que sólo tú encontrarás en ésto la salida que seguro que será la correcta. Porque sin duda alguna, eres la única persona capaz de resolver este puzzle, imposible para el resto del mundo. Sólo tú eres quien puedes unir pieza por pieza incompresibles de encajar para los demás e ir viendo poco a poco la imagen que va formando para conseguir al final un precioso desenlace empedrado durante el transcurso. Pero sé que lo conseguirás :)

domingo, 2 de octubre de 2011

Siempre me quedará la duda de recordar de quien era la cara de esa noche

Os preguntaréis el por qué de esta imagen encabezando la entrada. Os voy a decir porque:

¿Quién te dice que una noche de sofá, cansado del estrés diario se puede convertir en una noche inmemorial? Aquí, os cito para que entre todos echéis una cable a la reconstrucción de los hechos.

No iba a ser una noche normal cuando te vienen a buscar a casa a las 11.30, y está la cena sin hacer. Mal comenzaba, empezando esperpénticamente. Pero chicos, habéis de saber que lo que mal empieza, bien acaba (o eso creo). Me peleo con una gran bolsa de hielos para introducirlos por el cuello de la botella de vino. Un calimotxo que iba a darle el sabor a la acción nocturna a priori.

Salgo camino de una chupiteria donde me esperaban los sabores más estrafalarios que podía esperar. Tequila + whisky, sabía que eso no podía ser bueno, que me iba a llevar bailar encima de pequeñas mesas con la intención de disfrutar a ritmo de huracán sin importarme el resto de la gente del más allá. Porque negarlo, comenzaba a templar mi cuerpo a ritmo del alcohol.

La siguiente parada era una fiesta en la que llegamos, vimos y vencimos. Significaba otra etapa más quemada en mi carrera alcohólica agazapandome en farolas o señales de tráfico. Llegamos a un bar en el que ya no recordaba el nombre y bailamos, pintamos el karaoke y .....

Amigos en la calle....

Cruzando el puente...

11.30 am. ¿Puedo irme a duchar?-me dijo ella.
-Sí hombre sí.

Se marcha igual que volvió. Yo me levanto de la cama entro a la cocina y veo un par de botellines de cerveza y una sandía.
Sí, así fue como me quedé cuando vi la sandía

¿De dónde había llegado esta sandía? ¿Quién era la chica? ¿A quién había llamado por la noche? Espero meterme en los recovecos de mi memoria para algún día contaros como llegó esto a mi casa y quien era esa chica.

A partir de este día, esa noche será recordada como la del "Incidente de la Sandía".

sábado, 1 de octubre de 2011

:). ¿Cuál es el significado de esa sonrisa? ¿Qué acertijo tienes que desentrañar para hacerla enloquecer? No sé me pasa por la cabeza una solución aparente, rápida o concreta, simplemente es ser como somos, ejecutar nuestros corazones.

Arrancadas vigilias acicaladas en charcos de madera. Siempre te parece que truena y después de descoser los hilos te das cuenta que no era para tanto. Llegar como has hecho hasta las estrellas ha sido realmente duro, no apto para acojonados, ni para gente sin dueño ni sueño. Quemar horas que siempre has dejado jadeantes, ocasos enmudecidos por encima de los que tú siempre has conseguido pasar, metiendo fuego a los infiernos que te castigan. Acuerdate cuantas lunas has derretido para ahora no sentirte huérfana dentro de ese gran panal.

Tienes mil y un hilos de los que tirar cuando parezca que todo está deshecho, una gran tropa de credos abiertos y ebrios de ser tus luceros, sin apagarte el faro que te deje a la deriva. No te dejes envenenar por ti misma, por tus dudas, por tus miedos, por el temor a que todo salga mal, a estar en un lugar que no es el tuyo. Desnuda tu alma por todos esos lugares, fabrícate cicatrices con lápices de colores y echa raíces como has hecho por todos los sitios y corazones por los que has pasado, entrando siempre para quedarte.

Sé que es difícil todo ésto para ti, un trabalenguas al revés, inevitable en cierta medida, ojeras de no haber dormido. No dejarte a ti misma descansar en paz, no te deja despegar. Meterte dentro de todo ese gentío, ponerte por encima de todos, y ser la reina que siempre has sido, dándote un festín de felicidad a base de mancharte las manos, de construir una gran cabaña sin fallos donde puedas ser otra cosa que no es más que ser tú misma.

Eres la más grande, loca de remate, la sed que me entra cuando rebobino de beber más y más de ti, mojarme los labios con tus palabras, arroparte con la noche como testigo para que siempre esperes el momento oportuno para rebrotar. Darte mi capucha que no despierta en más lares que no sea en el de tu regreso sin escuchar el crujir de las agujas. Envuelve el cielo muchísimas más veces que yo te daré una a una las entrellas dentro de cajones de miradas.

Taconea el mundo entero, que de punta en blanco besarás, abrazarás y triunfarás, cada vez que empieces desde cero.
Oooooyoooyooii!! Tormentas revientan una y otra vez sobre mi cabeza, tirando al traste meses de cosecha, cauces serenos y estómagos hambrientos. Soñando con hogazas cada mañana y cada vez, revolver el cajón de la rabia que te aprieta en la sien, quemando los correajes que te pretendías atar por siempre a mi cintura. Frío que sólo yo se calentar, raíces echadas cuando ya no miro hacia atrás. Despintar pesadillas en mi retina, empujando al barquero infernal hacia la ruina del frío viento.

Regreso más ambicioso que nunca, arrasando este alboroto al que nunca dejaré escuchar lamentos provenientes de mis labios. Voy a aparcar mi borrachera en la calentura de los paseos de tu mano, ser el cabra que te marque el norte zapateando el sur, inventando un mundo entero mientras a ti, te beso bajo un brillante cielo. Deseoso que caer entre tus dedos, que me acarician bajo las nogueras mientras quemamos mil y una aceras. Comadronas de noches viejas, sable a la sin razón, desatada cuando noto tu sabor.

Dispuesto a escribir este cuento todavía vacio, uno que será recordado por todas las mamás de pequeños que no pueden conciliar el sueño, dictado por comadronas en el momento en el que se disipe la duda de saber que saldrá. Porque quiero refugiarme en la majada de tus abrazos, a la espera de azotar las alas para una y otra vez remontar.

No pienso en ponerle sal a mis sinsabores, ni se me ocurre la idea de bajar más allá de tu bragueta, seguridad en ti misma y hacer del pedigrí de tu sonrisa una melodía que me despierte cada mañana.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ahora, que por fin tengo lo que siempre anhelé, hoy que de una vez llevo en volandas a mi tortuosa prisión que siempre me oprimía, en este preciso momento en el que las rejas se vuelven agua, envolviendo todo con ojeras del triunfo y confusos recuerdos, perdiendo lo que irremediablemente tuve, me saco los ojos intentando distinguirte pero entre aire y tormetas te empeñas en fundirte como cera sumando una batalla más a mi lista de pérdidas, dejando que yo de mi último paso antes de rendirme, redimirme al pasar de los segundos, de los minutos, de las horas y hasta de los años, colmado de satisfacciones.

Abrazo a la tristeza, engalanar vientos y recuerdos forjados por mí, siempre en absoluta soledad. ¿Sugieres que zapatee con mis pies tocando de puerta en puerta? ¿quieres ser la testigo de mi decadencia? No daré pie a que mi fracaso sea algo palpable, ya estoy preparado para mi entrada triunfal en ti, yo también seré cera, me fundiré contigo en un incontestable beso, un cariño que pasará tan desapercibido como desapercibidas pasan nuestras vidas cuando nada somos, porque al fin y al cabo ese es nuestro beso, el beso donde nunca queda nada.

martes, 6 de septiembre de 2011

Me dan vértigo los planes enrevesados, el olor a gasoil mientras cruzo tu mirada. Me angustia la doble dirección de las palabras, las frases hechas y los cortes de pelo desarraigados. Me agobian los que nunca saludan y todos aquellos falsos profetas. Me entristecen aquellos que son simple marionetas del destino. Me aturde el no tener un arbolito dentro de este inmenso descampado. Me aplasta la hermosura de los cuerpos perfectos, desorientado buscando puerta de salida. Me enerva los que no tienen dudas, los que se agarran a sus manías sin querer rehabilitarse.

Me agrada el estrellarnos contra un muro para poderlo derribar garantizando una grata sorpresa. Me hace sonreír perderme entre los laberintos que surgen en mí cuando me rozas. Me enamora que me robes el sol para guiar tu camino. Me extremece pensar que somos el motivo de darnos sentido. Me tatuo el reflejo de tu pelo en la memoria. Me alegra no querer oír las cosas que me dicen otras bocas. Me encanta llevarte en volandas a un atardecer. Me enciende mi cielo que ya a ras de la cabeza tengo.

Te disgusta el no poder sintonizar cuando no nos vemos. Te desagrada el tic tac de los kilómetros. Te claudica el soneto de recorrer mi pecho. Te derrota el sabor del fracaso. Te amarga la noche sin abrazos debajo de mi sonrisa. Te calla el deseo de enloquecer cada vez que palpitas. Te despista la improvisación de verme en plena voltereta.

Te sorprende cada vez que me tienes en tus brazos. Te tumbas en cueros esperando a que el sol que ya había robado dibuje en tu cuerpo nuestro mapa. Te vuelves al ver que tengo siempre mis luces encendidas para que nunca estés perdida. Te hace soñar cada uno de mis amagos por rozar tus labios. Te recuerda cada grito inaudible a pintarme el cuerpo y no poder tocarlo por miedo a desdibujarlo. Te bañas en los recuerdos de despertares personificados. Te ilumina el calor que me das todas las noches.


Te quiero.
Me quieres.

jueves, 25 de agosto de 2011

Sopla el viento raspando mi sien, apuntalando mis pies a una nueva parada, a una nueva ciudad, donde me toca ir vendimiando días a la par de mi sombra únicamente. Hasta mis oídos había llegado la habladuría de que ese bar irlandés agazapado debajo de unas escaleras era uno de los mejores regalos que esta virgen ciudad para mí te ofrece de buenas a primeras.

Paro el primer taxi que tuerce la esquina, engrasando mientras reduce su velocidad mi ya no tan avivado inglés. El vehículo ya se dirige hacia la 55, entre Broadway y la Octava avenida. En unos 10 minutos, se detuvo otra vez, diciéndome la cifra que alcanzaba el taxímetro y con la mano extendida para que le pagase por el trayecto. Obediente, extiendo el billete y le digo que se quede los centavos que quedaban de cambio, nunca me ha gustado llevar monedillas sueltas por el bolsillo.

Empujo la puerta y me encuentro con una gran tasca, para que engañarnos, una larga barra invitando a consumir, defendida por unos cuantos taburetes y unos grupos de mesas con sofas rodeandolas. Sí, una vez más las malas lenguas no se equivocan. Me acerco a la barra y pido uno de los cócteles que aparecen con letras doradas en la pared del fondo: Vodka con arándanos. Terriblemente sabroso. Le estoy cogiendo gusto a este garito.

Mi vejiga empieza a dar punzadas así que me meto al baño, allí lavándose las manos encuentro a una maraña de pelos limpiándose la cara. Se pone a secarse la cara y me quedo mirándolo. Me resulta un tanto familiar, que coño un tanto familiar, que lo conozco. No tenía ni puta idea de que estaba en la misma ciudad que yo, probablemente estaría aquí por los mismos motivos que un servidor.

ÉL tambien me reconoce y nos unimos en un profundo abrazo. Hacía un verano que no nos veíamos, él con sus historias yo con las mías pero siempre con un par de nexos comunes: el poker y las mujeres. Mi mejor amigo estaba allí, en la mejor ciudad del mundo a mi lado. Salimos del bar dispuestos a comernos la noche. Ahora ya no era necesario que me sentase en la barra para no parecer un punto solitario dentro de ese profundo bar.

Nos sentamos en la tercera mesa, cambiando ya a nuestras comunes cervezas, cuando él me explica que hace allí en la ciudad, y que ahora estaba solo, deambulando por allí, más o menos de la misma manera que yo me hallaba cuando otras dos chicas se sentaron en la barra. Nosotros, ligeramente presas del alcohol, nos echamos a reír y claro que sí cojones, ¡nos las vamos a ligar!

Ojo rápido el que siempre tengo, le digo a la menos guapa de las dos: Hola, ¿conoces a este muchacho? Se echa a reír y ahí se quedan los dos hablando, a la otra, ni corto ni perezoso, la agarro de la mano y la traigo a la mesa donde estabamos antes con mi amigo.

Todo era diferente desde el otro continente, el mar que nos separaba de nuestra casa ya nos había enseñado una cosa por encima de todo: el valor de la amistad que se ha tragado todos los kilómetros.




miércoles, 24 de agosto de 2011

Tratatá!Escucho el traqueteo de tu cintura acompasado por el lamido de tus pentañas en mi espalda. ¿Qué será ese sentido palpitar, el aire tan fino que empalme la reyerta de mi amanecer?
No tengo ni la menor idea de que tragedia nos desvelará el viento con cada suspiro o mi sagrada virtud de hacer chirriar cadenas con el paso de mis dedos en busca de entrañas las que roer.

Para eso, montar a caballo, culeando por cunetas sentadas en el naufragar de sentimientos, aparco el culo a golpe de espolón en cualquier burdel de carretera, humedeciendo mi posada ahuecada de mis sentimientos sin voz. Una copa a modo de bienvenida besando el costado de mi sombra, espantando los mosquitos con repliqueteo flamenco que no hace más que ayudarme a continuar en mi resistir.

Porque una vez alli alicatar el cantar poligonero siendo portada de mi suplemento dominical, suplicando desconcertado adivinar la respuesta a mi enigma, a la cruzada que iniciaste allá por la noche anterior. ¿Por qué no grabar en tu retina tan dulce escena? A veces me canso de ser el triste lapicero que imita a tu sueño despierto, para no llegar a la suela ni a un triste amuleto. Recurrir a los 40 duros huecos que encontré en tu trastienda para apoquinar en mi soledad.

Ya sé porque retumba la tierra a cada uno de tus pasos, aún sin acabar de zurcir las heridas de tus noches maldormidas, resquebrajas el suelo con abrumadoras envestidas, tus latidos surcando el cielo y cayendo a plomo, embriagando de nada la trenza de tu caminar y haciendo de ella, la nada, un ser latente a cada uno de mis vendavales.




martes, 16 de agosto de 2011

Yiiiihaaa!!! Ritmo frenético ocasionado por las largas horas de verano en las que el tópico de playa, piscina y tomar el sol ha pasado a un segundo plano, ya que me encuentro cerrando el paraguas por el que la lluvia es lo único que no ha deslizado. Si tenéis tiempo y paciencia, os explico como ha funcionado este mundo.

Porque el verano está también para trabajar, pero el trabajo a mi manera, aliñado con mis sueños de altos vuelos, dispuestos a llover de miedo. Me ha llevado a explorar un universo que quedaba a una distancia física de mi casa no muy amplia pero un completo desconocido, ya que nadie me dijo que quieren que sea o que pretenden que yo sepa. Y una vez allí, ¡ni yo mismo me he dejado en paz! Roto el cielo a golpe de tijera y haciendo de papel comérmelo entero. Porque quizás haya hecho trampas, pero me alegro al subir hasta ahí porque al bajar seguro que he salpicado hacia ti. Me auto-invito a pensarlo por el simple hecho de aprender a bailar una coreografía como un completo esqueleto en el que yo pongo mi propia canción. El bacalao más salao de todo el lugar.

Pero las cosas no son todo de color de rosa, porque las malditas ojeras del no amor me despertaban cada mañana, porque maldita sea que no haya acondicionado ésto como el mejor autobús con su botoncito rojo y las barras para las curvas feas, sin embargo así, sin escudero me toca enfrentarme al molino matutino. El bucle repetido durante 5 días, que al fin y al cabo se los llevo el viento, porque pasaron a más velocidad de la que alguno de nosotros pueda correr. Sensaciones de dejar las cosas a medio camino, sin acabar de dibujar y por tanto mucho menos de colorear, pero para eso espero tener muchos meses en los que me toque ponerme con la paleta a dar pinceladas a tu corazón, pero ese será otro tema (espero que lo sea).

Aunque parezca difícil, salgo malherido de aquel lugar, me voy prefiriendo no mirar, no por el hecho de pensar en lo que no se ha podido hacer si no por el poder recordar lo bonito que había sido vivir en ese reino que ahora ya era eterno, en el que yo era el rey de mi nueva canción y que muerto de pena, no tengo más que seguir el ritmo de la música que corre por mis venas, para saber que algún día me tendrás. ¿Por qué vuelvo a desvariar otra vez? Debe de notarse el incipiente ritmo musculoso que ya me abandera porque preparé mi maleta, mis machetes y mis nuevas 7 vidas a una nueva cantina, donde ya comencé en su día a esbozar un boceto un año atrás. Porque aunque sea para decir adiós tengo que volver a saludar, y allí me tienen, ampliando en decibelios mi fatigada garganta y que lindo fue volver a oír tu voz aunque sea para decir un bien o "sonriendo" al guiño que te dedico desde tu vestido. Pero no he podido bailar contigo hasta el amanecer, como hice alguna que otra vez, porque a modo de reto personal me quedaba mejor achicharrado a los pies de una escalera.

Una gran felicidad me hace saber que hoy ya sé que al año que viene volveré al primero de los lugares, aunque no sea con rifle trompetero en mano, será con barajas de corazones esperando tu mano para que el baile pueda empezar. Y respecto al segundo, como soy muy generoso, daré la receta: poner a hervir un poquito de cubata (aunque más o menos eso ya lo clavaste), echar una porción de sonrisas, y ya si los ingredientes lo ven oportuno, darle un toque personal. Sin duda, será un auténtico desafío del que, como siempre, sabré escapar. ¡He superado noches de frío infierno!

Este es mi puchero presente, comensales prepárense para su cita. Bonne appetit!

lunes, 18 de julio de 2011

¿Sabes qué?

Parece que nunca estaba preparado para nada, que no podía ser capaz de sentir nada por otra persona, de estar siempre encontrándome a mí mismo detrás de cada mujer. La gente de mi más cercano alrededor encuentra a personas a las que amarrarse cuando están alicaídos, "medias naranjas" que para todos parece fácil encontrarlas. Yo, a veces algo cansado de explicarme y no entenderme, pretendo tener el mundo a mis pies, que todo sea un caminito asfaltado disparando hacia un corazón al que lo único que haré será herirlo con mis balas de mala ostia.

Quiero obligarme a pensar que es porque el universo despertará un día poniéndome todo bien concreto y que plante algo delante que todavía no he visto, y prometerle portarme bien. Buscando a esa chica en cada amanecer, sin embargo solo voy regalando penas. Plantarme a componer una canción que hable de los dos, sin saber quien iba a hacer que el agua de mi cuerpo se evapore volando hacia su lado.

Han pasado los días, las noches a solas en mi cama. Estoy cansado ya de cantos de sirena, harto de bailar con la más fea a la que siempre acabo pisando. Sentarme y pedir al camamero del amor que traiga la cuenta de las veces que he hecho parar relojes ajenos, hacerles vivir un sueño, y luego dejarlos ahí bien pequeños.

Y tanto esperar a que los rayos de sol me bañen a la vez que rocen otro cuerpo a mi lado, que nuestra ropa amontonada en el rincón la tienda Cúpido, leer juntos libros prohibidos y estar siempre sentaditos con las piernas colgando en el límite de la felicidad. De tanto esperar no me había dado cuenta que ya la tenía aquí. Quiero verte, necesito tenerte, besarte y abrazarte. Enloquecer en la actuación que prepararé para ti, enfriarte la sopa a soplidos y enredar tu pelo con mis dedos.

Pero por encima de todo, va a llover de lo lindo, donde nuestro único paraguas seremos nosotros mismos. Sí, estarás mucho mejor empapada, exactamente igual que yo, convirtiéndonos en dos gotas de agua, exactamente simétricas. Viva las tormentas. It's raining now.

domingo, 17 de julio de 2011

Jajajaja, me río por mirar por encima del hombro al destino, porque cabalgar entre sembraos donde sólo pasar por allí cuervos, que no hacen que mi corazón pueda para de temblar.

Me río por todos los sueños que ya he vivido, por compartir el último cigarrillo de la caja, mientras el humo escondía el tiempo cuando pasaba. Porque ya no me importa tener que deshacerme de todo, de todas mirillas que nunca podían dejar de mirar, de anzuelos que por mucho que estuviesen hincados nunca podían arrastrarme. Que no corra el aire en este rincón, donde posa desnuda mi inspiración, y comerme tu pasto donde solo habito yo.

Reírme de todo el palique que ya no tengo que hacer para llegar hasta ti, que sólo con que resplandezca mi sombra ya sabes que estoy aquí, aprovechando noches malditas en tus manantiales que desde hace tiempo ya apagan mi sed.

Todo me causa carcajadas, a todo le he puesto un bozal para tenerlo amarrado al poste de mi desesperación,  ya que ahora, soy el sheriff de la tristeza a la que me encargo de cortarle las alas.

Reírse, riámonos. Todo es felicidad bajo los rayos del sol.

martes, 21 de junio de 2011

Pss... ¿qué maldad llevo predestinada? ¿Tanto he tentado a la suerte que ahora se quiere vengar? Todo parece indicar que algo he toqueteado en el destino que se ha desconfigurado sin compasión castigándome a golpe de cañón.

Fiestas donde siempre hay algo que celebrar y lo mejor, actuar sin pensar. Pateando basuras marcados por un compás de un baile sin ley, jugando a encontrar a la princesa de la que ser su rey. Atontado por el viento que me ayuda a hacer lo que quiero. Llego a un lugar donde no iba a ser el César, nada de llegar, ver y vencer, tocarme estar escondido, por haberme hecho fuerte e incomprendido.

Llego habiendo conocido a lo que iba a ser mi esqueleto de esa noche, pero el miedo que tengo a las alturas, me hace estar alegre al subir y salpicar esas alegría hacia ti. Pero, ¿qué pasa cuando planificas? Que nada es como creías. Creías que llegarías y te estaría recibiendo una sonrisa ganada a golpe de palabra. Sin embargo ni rastro de ella. Por contra, una nueva estaba esperando batirse a duelo con mi cuento sin estar dispuesta a perder.

El reloj como siempre era el más rápido, horas que tenían que haber solo nuestras. Soportando estar en vela hasta el amanecer, sabiendo que no iba a ser esta vez. ¿Por qué? Porque ya había marcado unas pautas, que poco a poco estaban siendo resquebrajadas por un tinte pasado, de un sentimiento que volvía a florecer después de un tiempo sin saber que era de él. Y como la vida es para vivirla y no para usarla, me propongo que este pequeño diablito invada tu corazón. Sería jodidamente triste morir sin haber amado, pero sin morir tampoco de amor.

Delicada flor que todavía no he conseguido verte a ras de los rayos del sol. Sería tentador pensar en tu cuerpo sin pretender que me de calor. Sin tus bailes, sin tu pelo rizado buscado siempre por la ciudad y que no encontraba. Porque sin ti el amor no baila igual y la música de mi corazón no puede estar siempre olvidando.

Guardaré en estos meses el recuerdo de esa noche, para a nuestra vuelta inventar algo que celebrar, hacer que el mundo giré como se dejan nuestras manos llevar, con la ilusión de que no va a acabar. Si ni la resaca me quita la sonrisa de felicidad, sabré que mañana me volverás a encontrar. Porque el "tal vez no vuelva a verte" no me lo creo ni con una botella de más. Te encontraré donde están todas las damas, y hacer que atajos para que no nos den las mil.

Historias de amor que hacen que falten 15 minutos para activar la cuenta atrás. Pasión que viene a por mí, y que en tus brazos me quiere ver. ¿Seré yo el que transcriba las pautas al destino?

Seguro que tu voz me dice que sí y un día me tocará volver, llevarte por fin hacia el sol y bailar a su son. Los dos solos, maravilloso.

domingo, 19 de junio de 2011

Bienvenido al camarote del Capitán Calavera. Novias sin novio a estribor, pasión a babor y sexo sin pasión.
En esa sencilla sentencia radica mi existencia.

¡Cambia esa mala cara! Estás en mitad del mar, donde parece que estás sola conmigo, pero lo que no sabes es que has metido el hocico donde no debías. ¿Por qué? Por lo que ya he dicho, mujeres que forman un pelotón del antiamor, a las que manipulo sintiéndome un brazo ejecutor de los sentimientos. Ponerlos contra la pared y acribillarlos a balanzos a bocajarro. Y aún así, una vez que te he contado todo ésto, ¿por qué sigues royendo mi cama?

Quiero saber quien quedó y quien se fue. Sin tener los pies en el suelo, pensando que como siempre me estoy comiendo el mundo entero. Sabor a tiempo muerto, destruyendo tu mirada a la mitad, y te volveré a decir que no esa vez. Ay corazón corazón, ya es la hora de partir, que la otra orilla nos espera, bueno, miento, te espera, te volveré a echar aporreada. Pero a ti, a esa otra y a cualquiera.

La solución podría ser huir, pero acabaré ardiendo abajo por culpa del amor, porque no lo hay, NO hay amor, y me asustan el paso de los días, me asusto de mí mismo, porque está cada vez más claro que no hay solución en mi interior. Mis principios me hacen ser lo malo conocido, desquiciando hasta el final. Porque saber que mi brazos siempre estarán vacíos.

Dime cielito lindo, si vas a asimilar que yo vaya con las demás mujeres. Puedes contemplar pero no actuar, no pidas perdón reina de mi corazón, sólo te pido que hagas la vista gorda y no estés cansado de saber que hasta cuando estoy contigo no estoy a tu lado. Hola señoritas de cubierta: Estoy desnudo en mi cama.

Pero cuentan las malas lenguas que un hombre no es hombre hasta que no sufre un desengaño, así que entonces todavía me toca ser un pirata, un bucanero en busca de tesoros encallados entre miles de piernas. Cactus y cocaína. Y aquí estoy porque todavía no hay bala de nadie me ha podido alcanzar.

Porque podría decir que no hay ni cielo ni tierra sin ti. Sin embargo todavía no se mentir. El cielo es mejor si no estás y la tierra llena de más gente a la que besar.

Giro de 180º al timón, buscar un nuevo lugar y cantar la misma canción.

domingo, 5 de junio de 2011

Uuuuumhh... Aquí está: Karma: Energía trascendente, invisible e inmensurable que se deriva de los actos de las personas. Entonces, pensemos por qué ha pasado todo ésto...


Fechas marcadas en rojo en mi calendario, dada su transcendencia y porque por fin se acababa lo que me hacia madrugar. Tarde de "biblioteca", donde lo único que hago es saludar a la bonita chica de enfrente, que no tarda ni un segundo en girarme la mirada. Vaya.

Cuando salimos de allí tenemos la brillante idea de ir a cualquier bar oscuro para beber unas cervezas por el esfuerzo realizado. 2 horas después, el alcohol ya corría por mi cuerpo, pero mi estómago estaba vacío, así 

que sería el momento de llevarnos algo a la boca que no fuese el borde de una botella.


Llego a una casa que no es la mía, dispuesto a degustar cualquier cosa que me ofreciesen. Pero el lindo ordenador me miraba desde la mesa. ¿Una partida? Sí, claro que sí, por qué no... Sin embargo el echarla mirando el monitor, me aporta lo mismo que un cigarro después de un polvo. Nada. Así que vamos a la auténtica acción...

¡Welcome to Las Vegas! Bienvenido a perder todo. Y eso fue lo que pasó. Escaldado, me largo de otro sitio más sin nada que decir, sólo buscar vías alternativas que le den algo de sentido a este día.

Al trantrán voy a un after ya a las 2 de la mañana. ¿Estoy gilipollas? Es probable. Lo único que pasa allí es que gasto el resto de dinero que me quedaba en continuar con una alcoholización inflacionada. Me voy y vuelvo más tarde, ahora con mucha más gente, pero gente sin más. Acabo besando a una chica que me conocía sin yo saberlo, estando en mi casa, por primera vez un lugar en su sitio en toda la noche, para acompañarla de nuevo a donde habíamos salido.


Todas mis cosas estaban por ahí, así que nada, patearme de nuevo la ciudad para llegar a ese lugar.
Digamos que todo fue negro.

Ahora con la perspectiva de estar tumbado en mi sofá, me planteo por qué ha sucedido ésto. No hice lo correcto, tendría que haber estado haciendo otras cosas en vez de dar tumbos por todos lados. Definitivamente, tengo el karma desequilibrado.



¿Equilibrarlo? Ahora me pongo a ello. Prometido.

domingo, 29 de mayo de 2011

Y otra vez.... pfff. Pasó el otoño, con el inverno y del tirón la primavera también agonizaba. Mi vida cada vez se hundía más entre flores marchitadas, mi corazón ya no sabía buscarse la vida y yo con un número de teléfono tatuado en mi alma que siempre quedaba el último dígito por marcar, porque no había tenido las cosas en su sitio de hacer la llamada a aquella chica que me sacó de montones de arena. Pero tengo miedo que al preguntarle si se acuerda de mi, que si me añora, me diga lo que no quiero oír. Y entonces aquí, sigue lloviendo.

Vivir del pasado, soñar cada noche con lo vivido, despertarme a mitad de la noche, asomándome al pasillo a ver si ella está ahí. Locura indefinida, por no poder tener el valor que le sobró a aquella noche, más dame más.
Pero una mañana, por fin, me desperté decidido. Las olas habían roto a mi lado y eso me ayudó a dejar de andar para atrás como un cangrejo, para lavarme la cara, mirarme al espejo y fijarme en mis labios que quieres ya decir el mejor de los te quieros.

Móvil, cartera, llaves de casa y pintalabios. Todo al bolsillo. Otra vez iba a refugiarme en la barra de un bar a deshora. Otra vez, la ciudad era la que me iba a ver desde arriba, viendo como me hundo sin poder resurgir un día tras otro. Mi bar de siempre, el camarero que me ayuda a matar al tiempo, me sirve mi whisky de siempre que hace que la realidad que necesito este un poco más difusa y me confunda con reflejos a contraluz.

Borracho como siempre, tirado en el bordillo de enfrente del bar, con la misma posición que adopté en la playa aquella noche de julio. Dulce madrugada, que desde mi ebriedad me hizo sacar el pintalabios del bolsillo, dibujarme la sonrisa que ella me hizo y marcar, por fin su número en mi móvil.

Todo se me estaba pasando por la cabeza en esos momentos, menos lo que realmente pasó: Información, el número al que usted llama no existe. Maldito mensaje telefónico que me había dejado helado. Definitivamente la había perdido. Ahora dudaba hasta de si eso era un número de teléfono y no era el código de venta del pintalabios o que ostias puede ser. Voy perdidito, en este momento ya sin norte, y encima las jodidas agujas del reloj se movían demasiado despacio.

Llorando me puse a arrancar flores de al lado de una fuente. Los pocos participantes de esa noche me miraban raro, debían de pensar que era un loco. Hice un ramo elegante a mi parecer desde la frustración de un cuerpo que vive solitario en medio de una cruda pesadilla y sin encontrar salida ni esa despedida que no tuve.

Sé que al destino iba a tener que engañar, si no no iba a poder ganar. Así que además del ramo de flores, cogí montones de tierra, cuatro piedras, lo esparcí por un plaza, e hice mi playa debajo de las farolas, sin agua, sin peces, y sin caracolas. Pero estaba evacuando de la que ésto me estaba suponiendo. Me volví a sentar con los pies mojados después de chapotear un poco en la fuente. Rememorando esa noche. Cuando de repente, mi móvil suena al ser las doce. Una alarma, que yo juraría que no había puesto. Acto seguido una llamada desconocida continuó con la vibración de mi móvil. Con temor respondí.

-¿Quién es?-pregunté nervioso.
-¿Estás a solas no? Porque desde el fondo de la calle no consigo ver que halla nadie más contigo.-dijo una voz que me resultaba familiar.

Me levanté de un salto, me puse de puntillas y no conseguía ver nada. La alarma volvió a sonar 10 minutos después. Y cuando acabó otra vez la llamada del número desconocido. Ahora la otra voz habló antes:

-¿Has tardado nueve meses en hacerlo? ¿Qué pasa que has sido como una mamá, que quiere que su hijo no sea prematuro, sea perfecto?-dijo esa voz.
-Mi alma ya no se desenamora, ha pasado la barrera de lo vivido, para mutilarse sin sentido. Llevo colocando las aceras para ésto. Pero el ser un tío cobarde me ha llevado a no actuar.- le dije sabiendo quien era ya la otra voz.
-Pues si tu alma no se desenamora, levántate, esta vez si que te extienda mi mano, y ven en 15 minutos.-Contestó Blanca.

Y colgó. 15 minutos, sí, pero, ¡¿dónde tenía que ir?! Indeciso, loco perdido, sin tiempo ni para pedir un deseo, casi ni para respirar, mi cerebro empieza a echar humo con miles de lugares en los que podría estar. 15 minutos, no debería de ser muy lejos de aquí, pero hace un frío que pela, y no puedo decirle que estoy aquí.

La etiqueta de su pañuelo, que solía ponerme cuando tenía dolor de garganta me estaba aprisionando el cuello, me estaban saliendo rozaduras, así que me lo quité. Iba a arrancar la etiqueta cuando me fije a ver que ponía en ella, como si algo me estuviese empujando a volver a fijarme en los pequeños detalles. 100% poliester, y en la otra parte, ponía, Modas Fénix, Calle Costa del Sol, número 7.

Corrí hacia la marquesina mas cercana para ver el mapa de la ciudad, donde estaba esa calle. Como intuía, estaba a unos 10 minutos corriendo de donde yo estaba. Encajaba en mis sospechas...

Como si hubiese ido allí en más ocasiones por como de directo y como conocía el camino, vi ya el toldo que anunciaba Modas Fénix, y un par de zapatos. Llegué y vi que la dueña de los zapatos estaba sentada en el borde del escaparate.

-Increíble, perfecto. Me has encontrado. -dijo Blanca incorporándose.
-Sí, el pañuelo que me dejaste, el cual lo llevo siempre, me ha ayudado mucho.- dije todavía exhausto.
-Sin duda, el destino nos ha hecho volver a unirnos. Tus ganas, deseo por volver a verme te ha traído aquí. No sería justo que yo te dijese que no he esperado que llegase este momento. No había día que no lo pensase. -exclamó Blanca.
-Blanca, no ha dejado de salir sangre de esta herida. No podía dejar de pensar que te había dejado marchar, mi alma desde que no estás sólo puede recordar esas pocas horas, la noche entera, que estuve a tu vera. Un deseo de un verano juntos de la mano, me ha hecho pasar todas estas noches fuera. A patadas con la primavera he llegado aquí, con el miedo de que nunca te viera.-le conté emocionado.

Nos quedamos mirándonos a los ojos. Estaba comenzando a llover. Nos abrazamos, nos besamos y me dijo:

-Ahora sé que te quiero, prométeme que nos vamos a comer el mundo entero, haciendo que cada día sea uno nuevo.
-Te lo prometo. Esta vez no me quedaré dormido para no poderte ver cuando el sol desde detrás tuya y baña todo tu cuerpo con sus rayos. Eso es la verdad. Ni adiós muy buenas, ni nada así. Con ese pintalabios, no sólo me dibujaste una sonrisa, me has marcado el camino a seguir, en el que sabía que nunca te iba a despedir.- le respondí.

Nos agarramos de la mano, y nos fuimos de esa tienda. Habíamos renacido de nuestras cenizas como, el nombre de la tienda, como el fénix que cuando parece que está muerto vuelve a nacer. Ahora, nada ni nadie podía separarnos.

Amanecía ya de una vez, con un sol verdadero de escuchar tu te quiero.

sábado, 28 de mayo de 2011

Pfffff. Esa fue la única palabra que apareció en mi nublada mente aquella calurosa noche de julio. Estaba escapando de una situación despreciable incluso para  mí. El mundo entero se había puesto en contra mía, los astros me daban la espalda, y yo, solo, corría camino de ese profundo mar.

Era de madrugada, había dejado atrás, de momento, a los que me estaban jodiendo continuamente. Luna llena en el cielo. Una noche iluminada para más de uno. Para mí, "la noche". Salté el pequeño muro que separaba el paseo marítimo de la arena de la playa, cayendo con los pies decididos. Avancé lenta y patosamente entre montones irregulares de tierra que no eran más que otro obstáculo en esa tortuosa velada. Una vez noté el agua que mojaba mis zapatillas, me senté, me las quité, dejé mis pies en contacto con ella, me crucé de brazos con la cabeza entre ellos y me quede ahí parado sin saber reaccionar.

No sé cuanto tiempo estaba pasando, la noche seguía igual que hacia un rato y yo continuaba de la misma manera. Mi mente estaba siendo abordada por ideas de lo que había hecho mal, de personas a las que había dejado en la cuneta porque no habían sabido despertar nada en mí, o porque quizás nunca me abrí para ellas. De repente noté algo en mi espalda: un pintalabios. Los recogí, lo miré y tuve la sensación de que alguien llevaba ya un rato observándome y yo inmerso en mis problemas no aprecié.

Con temor a ver que me encontraba al darme la vuelta, lo hice pero nadie más había en la arena. Yo, solo, y con un pintalabios que parecía traído del fondo del mar. Así que volví a mi posición inicial, pero con un pensamiento nuevo en mi cabeza, una idea de ilusión, miedo y esperanza de saber de quién era ese pintalabios.
Me inmiscuí de nuevo en mi mente cuando esta vez nada me tocó, pero sí escuche un silbido que provenía a escasos metros míos. Me giré y una chica me gritó:

-¡¡Se te van a arrugar los pies!!-me dijo entre carcajadas.
-No lo sé, sólo llevo un rato prestando atención a tu pintalabios. -le respondí sonriente.

Ella, se acercó hacia donde yo estaba, me tendió su mano y me dijo:

-Blanca, me llamo Blanca. Anda, levanta que debes de llevar todo lleno de arena.

Obediente, me levanté agarrándome a su mano y le dije mi nombre.

Empezamos a hablar, contándonos cosas el uno del otro, pareciendo dos completos conocidos desde hace muchos años, mientras caminábamos por la orilla del mar. Pero por mucho que hablase de mí, sólo tenía una cosa en mente de el por qué de ese pintalabios. Así que disparé:

-Blanca, perdona, ¿por qué me has tirado este pintalabios?- le dije mientras lo destapaba y veía el rojo carmín iluminado por la luna.
-No conseguía verte la cara, pero suponía que debías de estar dándole vueltas a algo importante y que te estaba percutiendo en tu interior, así que te lo lancé para que ahora, cuando hablase contigo, te pudiese dibujar la mejor de las sonrisas. -me dijo ella, siempre mostrándome una cercanía innata.

La personalidad de esta chica me estaba extrayendo de los pensamientos más negativos. La miraba, y otra vez más, el reflejo de la luna afirmaba su perfecta silueta, su negro cabello y la mejor de las sonrisas.
El final de la playa estaba llegando. Un escabroso acantilado se imponía delante nuestra. Blanca, echó a correr hacia una piedra, se subió y se sentó en ella.

-Ven, corre-me gritó desde allí.

Atendiendo a su orden fui allí. Me pidió su pintalabios, se lo di y comenzó a dibujarme una gran sonrisa, de las de oreja a oreja pero ésta de verdad. Me giró y miro mi cara tan feliz como ella había querido. Pero se cruzó de brazos y por primera vez, la vi seria:

-Sí, me ha quedado muy bien, pero ahora tengo yo el problema: ¿cómo voy a dar un beso a semejantes labios?-mientras otra vez volvía a reír.

Así que yo, que ya estaba embaucado por la felicidad, por las ganas de sólo estar con ella, recuperé el pintalabios y le dibujé la misma sonrisa que ella me había hecho a mí:

-Ahora, ¿algún problema para besarme?

Al siguiente segundo, nuestros labios estaban juntos, estábamos los dos allí, besándonos, en una playa desconocida y con un desconocido de los de toda la vida, pero que en ese preciso instante era lo único que queríamos conocer.
La cogí a hombros y la bajé de la roca para tumbarnos luego en la arena para que el mar nos vaya marcando el ritmo de las horas.

Allí estuvimos los dos, juntos, durante toda la noche, abrazados, desnudos y sobre todo, olvidando cualquier mal rato pasado. Pero la mañana llegó y cuando me desperté, Blanca ya no estaba. Sólo su pintalabios y su pañuelo estaban sobre mi pecho. Me levanté rápido, mirando alrededor a ver si la veía. Nada, ni siquiera sus pisadas. Así que cogí el pañuelo, volvía a respirar de él, a recordar su perfume, a recordar el perfume de la esperanza, de los sueños y del deseo por volver a sentirlo cerca de mi piel. Y examiné más a fondo el pintalabios, y descubrí, que en la base estaba su número de teléfono. Grité satisfacción por todos los lados de esa playa, porque parecía que ella tampoco quería alejarse de mí.

Me eché el pintalabios al bolsillo, porque no quería memorizar ese número ya que quería mi mente plena sólo de los momentos que habíamos pasado, y comencé a andar otra vez hacia ninguna parte. El pfff inicial de mi oscura noche, se había transformado en un ufff, de saber que no había estado con un ángel, que todo había sido real. ¿Tendría el valor a llamarla? o, ¿el temor por qué ella no hubiese sentido lo mismo que yo he sentido me eche para atrás?. Tengo que decidirlo, mientras mis pasos ya siguen los suyos sin que yo lo sepa.

martes, 10 de mayo de 2011

Plash, Plash, chapotear en la orilla de los sueños mientras remojo tu cuerpo con mis caricias, corriendo el riesgo de ahogarme en los charcos de las gotas de tu perfume que en mi alma dejaste.

Pasar de inundar todos los espacios de mi agenda con tu presencia a acumular en el fondo de mi armario momentos en tu ausencia. Jugar a ser mi cenicienta que le gusta salir más allá de las 12, donde tu única prisa es la velocidad por regatear las malas experiencias y achuchar mis mofletes para sacar la mejor de la sonrisa.

Mientras hablo de sueños, hablo de tu terreno, donde ya se ha escupido todo el veneno y solamente se solapa la ilusión a un beso en la estación. Desnudarme en el ascensor que va subiendo peldaño a peldaño la pendiente hacia tus labios. Y lo mejor de todo, es que oigo pasos que se acercan a mi habitación aún a sabiendas de que eres tú, espero la llamada de recepción para coger el último vagón hacia tu corazón. Juntos hemos plantado una flor en Chernobyl de la que ni un pétalo jamás caerá, una bandera en plena guerra donde los colores son los de tus ojos y darme el graduado de la carrera del amor en la que nunca había tenido ni puta idea y había actuado como el mejor canalla que va de aquí para allá sin dejar de olvidar.

El tipo raro de la barra en el que me solía convertir cada noche se ha convertido en el pianista de la cantante de moda a la que el primer día te prometí una canción, la cual me cantarías mientras te escucho, aunque nada me fuese bien en ese momento, enloquecer en tu actuación y hacer que nuestros labios se pierdan por la ciudad y que nadie más sepa donde estarán. Me has hecho artista de verdad, mi foto ya está colgada de tu pared. Un sueño convertido papel. Traficar ilusiones para televisar nuestras canciones por todos los lugares donde ya más de dos será multitud.

¿Qué hay más bonito que un sueño? Tú ya me has tatuado la respuesta en los todos los huecos de cuerpo y que solamente es visible cuando nuestros cuerpos son rozados por la luna en la morada de los sueños. Tú, tú y tú.

miércoles, 13 de abril de 2011

Fuuhhhh, Fuuuhhhh. Te plantan la tarta delante de tu cara, con un ejército imparable de velas que son peores que las agujas del reloj, que te van definiendo el paso del tiempo que avanza sin pedir perdón.

Empujado por el aire como pompas de jabón a pedir el deseo de leyenda que siempre han dicho que se cumplirá si no lo cuentas. Pero para qué pedir un deseo si ya estás viviendo de una forma que es muchísimo mejor que cualquier aspiración. Rodeado de silencio dispuesto a ver un partido intrascendente en tu televisor. Te pones cómodo en tu sofá con tu bolsa de patatas y oyes el timbre. Te paras a pensar, ¿quién ostias puede estar tocándome (el timbre) a estas horas? Y para colmo el portero
no te va... Bufff, te asomas por la ventana de tu 5º y ves un matojo de rizos saludándote desde abajo, que te dice, que me quedo a dormir contigo... Vale, venga sube.

Lo que parecía un aburrido cumpleaños, está cambiando. Llega el señor, se acomoda ya como Pedro por su casa y se sienta. Te vuelves a acomodar, sabiendo que ahora sí nada puede "estropearte" este partido. Clin, clon, suena el timbre de tu puerta. Miras por la mirilla y la mirilla te devuelve la mirada pero anda, si hay una carta que se cuela por debajo de tu puerta: "Príncipe... hay sitio para dos más??

Abres la puerta, y no ves nadie. Pero miras en el ascensor y ahí ves a tus dos grandes motivos de sonrisas, culminando aún más si cabe una sorpresa muy inesperada. Sintiéndote arropado en los momentos donde más necesitas estarlo. Un sentimiento indescriptible que 3 personas, ¿personas digo?, ese sustantivo se les queda muy corto, tres ..... (merecen que se cree una nueva palabra para describirlos) que te han llevado a estar tan cerca del cielo como nunca para no caer no como siempre porque sé que tengo vuestras manos para siempre tirar de ellas. Sabiendo que mi fortuna SOIS VOSOTROS y que ahora sin vuestros pasos ando probablemente bastante perdido.

Habéis sido los mejores sabores que me ha traído este nuevo día que empecé allá por septiembre. Que digo habéis, sois y seréis, porque vais a tenerme siempre dándoos mal, ya que nada hay que perder ya cuando tienes todo ganado. Os quiero aquí otro mes de abril sorprendiéndome y haciéndome quedarme sin palabras. Habéis logrado callarme la boca a través de sentimientos de hacerme sentir útil y querido. Las pompas de jabón que antes había soplado se han ido quedando enredadas entre su pelo, alojadas en su gran gemelo y descansando en sus ojos. Grazie

De qué sirve pedir un deseo, si ya lo estás viviendo.

sábado, 9 de abril de 2011

Ooooooooo. Caricias desdichadas en guitarras desafinadas, fuegos artificiales de unos sentimientos que saltan por los aires. Porque soplamos la niebla que nos ha ido supurando nuestra historia trágica a lo largo de innumerables horas tirados sin saber que hacer. Un reino de los absurdo donde lo que prima es ser impulsivo, sin pensar en daños colaterales que no nos dejarán atados a la pared nunca más.

¿Qué nos transmite ver explotar una mezcla de pólvora con algún otro material químico que escapa de mis conocimientos? ¿Qué nos trasmite estar una tarde entera tumbado tomando el sol desde la azotea esperando a que alguien del cielo nos tire la primavera? Porque las grandes dudas de la historia han sido el ¿Quién soy?¿De dónde vengo?¿A dónde iré? pero yo voy a ponerles un retal a todos interrogantes para ponerle un tirador a mi corazón y que cualquiera pueda tirar de él para saber lo que hay dentro.

Porque son preguntas sin respuesta, dársela sería como una noche sin estrellas, como un verano sin heladerías, sin botellines de cerveza, como una tormenta sin lluvia para dejarlas como están pero en el fondo del baúl para poner encima de la mesa los pequeños detalles, las leves sonrisas que son lo que nos transporta a otra dimensión.

Que todo el mundo sepa que hoy llueve por mi culpa, yo ya lo dije; que todo ésto no iba a ser más que un viaje.

domingo, 3 de abril de 2011

Hey, ho. Hay razones por las que no la olvidaré. Mis canciones me llevan esta vez a un aforo limitado al que baña el Ebro y en el que el cierzo mueve las notas por el ambiente.

Aparecemos como un vendaval tiempo antes de que nuestro viaje a México comience y preparados para cantar mil canciones disparando un gran nivel de emociones. Estómagos trompeteros que iban a ser embadurnados por el mejor de los néctares del universo conocido. Engrasamos las extremidades preparándonos para el más lindo pobo. Todo será una fast cuisine en la que voy a tener que ir buscando a la cuenta de 3 los ingredientes perfectos para prepararla de lo lindo.

Atraco en la barra, pero tras volver a mi sitio veo entre la gente como se dibuja tu cara. Pelito al hombro primero luego amontonado en el momento en el que mi alma subirá. Echo al puchero todo lo que tengo para preparar el manjar con que el disfrutará el mundo entero, mi sombra y tus dientes.

Nos vamos de recolección de pulque hasta el interior de un cactus mientras el corrido de amor me empieza a agitar el cuerpo. No te dejo en paz, ni quieres que lo haga. Comenzando ya el verano de abril donde el calorcito ya aprieta y donde no esperes nunca nada de mí. Ves destilando el tequila del sabor del olvido, de saber que nunca volveré a estar contigo. Mátame de placer, no seas tímida, yo no lo soy porque no me duele lo tuyo y aquí no toca perder porque son cosas de jugar con el no querer, ninguno de los dos va a caer porque desenfundo el velcro que llevaba en mis bolsillos. Rastas de estar "apegado" a ti.

No puedo morir, porque desde aquí no puedo ver el cielo de los cerca que estoy de ti. Mantenerte con besos de sabor a jalisco, apasionados guiados por el bis del concierto que ya agoniza como nuestra presión interna que nos va a llevar a explotar sin nada más que pedir.

Ésto es lo que se busca cuando el meeting de pelotudos gringos en el que te metes tras la barra de bar te traspasa la razón y te dejas llevar por el día de los muertos. Accediendo a tu trastienda sin tocar el timbre, no preguntes mi camaradería porque al dejarte llevar como estás haciendo vives una juerga sin domesticar en la que se puede disfrutar y saber que no va a volver a pasar.

Gemidos en si bemol en los que yo llevo en timón de lo que esperas de mí, porque nada me puedes pedir porque sabes que no soy más que un pelotudo mariachi, que jamás volverás a ver por aquí, es lo que pasa cuando te toca vuelas al vivir siendo la mejor calavera. Ya. Mi fin llegó ahora sí muerto de placer me largo de ti con una esponja de orgasmos que ya han escapado de tus manos y que ya no te importa lo dormido que me quede después, pero siempre sin domesticar y dispuesto a volver a reinar fuera de la ley. No me vas a encontrar porque no voy a volver nunca a arrimarme tanto al sol.

Cadencia vaginal que apremia la emoción de ser a partir de hoy el gran Chingón.

sábado, 2 de abril de 2011

Qeeww, qeew. Miro el calendario, 2 de abril. ¿Qué sucesos han ocurrido aquí y que me tenemos olvidados en los retales desgastados y que no nos fustigan más que para visitar Wikipedia?

Plan Marshall, fundación Izquierda Republicana, Poeta en Nueva York, muere el Papa y se produce el apagón analógico. Hechos que nos importan 3 pepinos cuando tenemos el egoísmo como seña de identidad. Qué más no dan las lágrimas ajenas, si nosotros estamos revoloteando destrozando momentos a quién nunca hemos conocido. Nos da igual TODO, sabemos que el mundo tiene un porrón de países, millones de hectáreas por destruir y otros tantos "seres" que no hacen más que limitarnos. Queremos vivir a nuestras anchas sin pensar en que no estamos solos.

Y todo ésto lo trasladamos a amores, a pasiones, a trabajo, a sentirnos jodidamente solos rodeados de kilómetros de manos entrelazadas. Ser egoísta se ha convertido en estos tiempo en la mejor virtud, por encima de la belleza, de la intelige
ncia o de la humildad. Ponerte tu mismo medallas que has encargado, condecorarte mientras miras el mundo desde tu balcón sin echar de menos a nadie sin importarte que se queden atrás en bombardeos.

Emboscadas a la sociedad, que no sólo salen del anonimato, si no que también nacen de calañas populares que caban nuestras tumbas con sus billetes. Mis estrellas nadie las va a tocar, soy el dueño no sólo de mi universo, si no del tuyo, del tuyo y del tuyo. Porque no cogemos nuestra guitarra para tocar acordes de libertad, porque creemos que la tenemos debajo del mantel, tirándonos en picado a escupir en andenes de metro o de amores perdidos.

Digo yo, ¿no sería mejor una derrota victoriosa? Ofrecerte a perder por mejorarte no a ti mismo, si no por colaborar, por echar cables y por subidones sin atarnos los cordones. Pero nos gusta ser el Judas de los latidos del corazón, de nuestra casa y del mundo entero. Hola Chata, ¿Cómo estás? (cuando se finge ser educado). ¿Follamos? Y si me dices que no, me voy a por otra. Total, sólo quiero colmar mi satisfacción, tú y todas las demás me importáis un carajo, e incluso me da más igual que todo el mundo se entere de que soy un desafinado descarriado. Porque es la moda, es lo que se lleva. VIVA EL EGOÍSMO.

viernes, 25 de marzo de 2011

Pam, pam. ¿Estrellamos la luna contra nuestras sonrisas para que siempre estén llenas?

Somos 2 pequeñitos puntos dentro de una gran actuación de grandes planetas que nos hacen ser leves migajas de un inmenso vendaval que nos rodea. Estamos a las afueras de un pueblo, de un gran océano en el que están escondidos nuestros secretos y nuestros sueños.

Pero qué sucede cuando estamos los dos juntos, sin leyendas de lo que héroes clásicos han conseguido abriendo fuego contra bombardeos, y todo eso sin soltar un mísero te quiero. Nosotros hacemos lo que nadie había hecho nunca: saltamos a las estrellas, y subimos más arriba todavía por las escaleras de nuestras miradas para alcanzar una bola luminosa, sobre la que nos revolcaremos disfrazados tu de la cosa más hermosa y yo de Míster Fahrenheit. Porque entonces me haré un hippie de la paz, donde los sueños se gastan y las tristezas se marchan, rebobinamos el proceso y nos tiramos en misión suicida afinando mejor la puntería cayendo al centro de la Tierra, con una victoria nueva encima pero siendo los mismos locos que eramos antes de ayer. Repetir ésto una otra vez y dejarnos como siempre volver a caer.

Hacernos viejitos para ser el mejor añejo, patentando día tras día un nuevo amanecer, en el que estamos mareados, poniendo todo al revés, pero siempre tú delante y yo siguiendo el ritmo de tu pies. Gastar todos nuestros ases en la manga, de caricias a contrarreloj, con impulsos sin razón, dejando el calendario vacío de días separados, tirándolos dentro del cajón y hacer que de ellos solo salgan las horas que viviremos juntos anclados en nuestra respiración de kilos y kilos de papel donde siempre plasmaré todos los surcos de tu piel.

Por muchos años luz que nos digan que muchos picotazos clandestinos nos caerán, por muchas constelaciones que conquistar y por muchos cometas que patear, jugaremos al despiste, para que se haga más leve la espera a volver hacia tu colchón.

Al fin y al cabo siempre seré la misma canción reflejada en el espejo de tu corazón.

martes, 22 de marzo de 2011

Proyecto de Corazones

Tic, Tac. Después de mucho tiempo, el momento ha llegado, me dirijo a sentarme en la mesa donde se va a decidir todo. Pero mejor contaros como he llegado hasta aquí.

Algún genio dijo una vez que a la larga sólo te acordarás de tus grandes derrotas donde has salido abatido, realmente jodido pero que te han servido para actuar de una forma más acorde la próxima vez. He labrado grandes fracasos, herido con desengaños, en partidas en las que tenía la mejor situación pero sin conocer los condicionantes que siempre acababan equilibrando la balanza para el lado opuesto.

Toda eso me ha llevado a cuestionarme a mí mismo en múltiples ocasiones mi capacidad para reaccionar cuando el golpe me da entre ceja y ceja porque estaba ya cansado de correr maratones por Venecia o ser el niño al que le han quitado su gominola.

Unos hablan de que es la suerte, que te repartan buenas cartas con las que defenderte a estopa, porque rápidamente os dejo mudos desplazándoos donde he hundido casi todos mis petroleros y he llenado todo de sus restos. Nunca ha rozado mi corazón, ni cuando creía que una pareja de Ases me darían la victoria. ¿Es ésto jugar con el poder o perderme por los caminos del querer?

Harto de fines de semana sin acción, de ser un drogadicto sin adicción, un pasatiempo de mi propio colchón y un cantante de ninguna canción. Medio agonizaba, pero un día, sin premeditarlo ni esperarlo, me llega una noticia de que se va a celebrar una nueva entrega de mis derrotas. Una última oportunidad para amueblar mi trastero, me prometo que será la última.

Me preparo a conciencia durante casi un mes, para no temblar en ese momento, para vencer al miedo y comerme el mundo entero.

Ya hemos llegado al párrafo inicial, pero ahora comprendéis lo importante que era para mí este último desafío. Un lugar cualquiera que elijo para sentarme, asegurándome que no estaba demasiado alto el precipicio, por si volvía a caer y por última vez volvía al principio.
Comienza la partida, el premio es el máximo al que siempre he aspirado por ello tengo que estar tranquilo y observar el desarrollo de todo.

Parece que por una vez ésto empieza a tener un cauce diferente, cascos de botellas ya por el suelo, heridos por el rock&roll, anegados a una derrota que hará que jamás se vuelva a ver el sol. Voy a recordar siempre los rivales que quedaban en mi mesa, que me separaban del galardón que siempre había buscado, un férreo señor Miedo, que como siempre quería quitarme de en medio y la invencible tantísimas veces señora Distancia, de la cual su única derrota databa de hace ya innumerables días atrás.

Mis fichas van disminuyendo y con ello mis probabilidades de salir victorioso. ¿Iba a ser ésto otra maldita repetición de aquella perdida ocasión? Ahora tengo un arma secreta que entonces no tenía: mi ilusión.

Primera jugada, veo mis cartas, un As y un 8... Medito mi decisión, creo que es el momento oportuno donde cargarme al sr. Miedo. Todo lo que tenía lo pongo en juego y ale hop, no podía creerlo, había ganado, una pareja... Ufff, adiós miedo. Ahora me tocaba lidiar con la más fea, la temible Distancia.

Después de unas cuantas jugadas, vuelvo a estar otra vez muy tocado, pero miro mis cartas As y 9 de corazones. Umhhh, sí, es ahora o nunca. Entrego todo lo que tengo, me descamiso, la miro y la desafío. Veo las 3 primeras cartas, 2 y 8 de corazones y otra que para nada me servía. Proyecto de color, proyecto de corazones. Nunca lo había visto tan claro, cuando todo parecía que siempre iba a ser negro, se abre un claro entre las sombras, tú te asomas y me llevas al otro lado.

OTRO CORAZÓN. Había ganado, había derrotado a todos los más duros rivales, y ahora por fin, después de tantas caídas, de tantos castigos, he conseguido lo que siempre quería, encontrarte y lograr estar contigo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Clin, clin, ¿podemos conseguir que los kilómetros sean la mejor excusa para disfrutar de ti?

Conversaciones que han sacado brillo a destellos olvidados, a calambres que solo me brotan cuando estoy a tu lado, deseos descalabrados que empujan al paraíso de tu cintura. El leve gesto de que se nos caiga la ropa, que mi corazón palpite y que mis caricias no se escondan, saltando los dos juntitos a la calle, largarnos a París con tan solo lo puesto, rodearme por tu pelo, y echar de menos tu baile cuando no quiero que esto pare.

Propongo doblar el minutero del reloj, para que nunca se nos acabe la noche, ver tu cuerpo siempre reflejado en mi espejo mientra me cantan un te quiero. Que no nos avise el sol mañanero, que vigiles mi sueño, llevarme a cualquier azotea lejana, y esperar a que llegue la mañana cuando más llueve sin que nos importe que el mundo entonces duerme. Escupiendo dinamita, reptando madrugadas que me llevan a catapultar 3000 alboradas, que nunca me dejarán ya derrotado en el bar de siempre donde yo siempre era cualquier garrafón barato, y tu la niña que jamás había roto un plato. Soplar de la mano velas de un puñado de cumpleaños, recopilando nuevos recuerdos que habremos cazado, el viento a nuestro favor, viajar de aquí a allá, disfrutando siempre de tu sabor en cualquier playa en cualquier montaña helada donde por mucho frío que haga siempre me darás la calor. El azul de cielo nos dará la razón, las acciones de nuestro corazón va a cotizar a la alta porque nuestros orgasmos jamás se van a calar en tu colchón, recolectando una única e increíble colección que será la erección de nuestros sentimientos.

Voy a ser siempre tu medicina, en cualquier esquina en las que siempre te dejaré colgada una rosa para que nunca estés sola.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Ka-pow, quiero tropezar, deseo saber cual es tu misterio que encierras en ti y no lo dejas respirar y que jamás podrá salir. Puedo dejarme llevar como tú quieres, siempre que me digas lo que deseas: Un mordisquito en el labio, un susurro al oido y el placer en el baño. Todo apto para despegar. 3, 2, 1...... 0

Eres como salida de un cuento de hadas, guiñas los ojos a todo aquel que te echa una mirada, y vives en continuas cuestas de enero donde parece que reniegas de oír un te quiero. Tiroteos de piropos en viejos salones, estampando vasos contra bidones en los que hay condones sin usar por vapores que tiran a dar. Ha conseguido hacer a Dios ateo, cada vez que yo la veo, un jodido cosquilleo que me deja cojeando del corazón. ¿Por qué continúas con la manera irracional de poner limitaciones? Te gusta dejar tu sabor en pequeñas esencias, y tus sonrisas nunca pisan otras bocas dejándoles tocado su motor.

Pero al final, te respiro y me enamoras. Nada que ocultar, nada que perder, malabares con una suerte que ya está echada, naufragando por el terror del futuro a la deriva, evolucionando a cuchilla de afeitar derretida al contacto con tus huesos. En el transcurrir de tu empedrado camino, he descubierto que la pasión se relaja en tu pantalón y cada vez que me dices ven no soy más que un títere manejado por los tirantes de tu sostén. Hasta si me lo pides, capaz soy de bailar ballet con mi tutú para unas carcajadas lograrte arrancar, drogopropulsado a tus labios, pasando el peaje de tus caderas para hacer alunizaje en tu mejilla. Achantada mi persona dejándome como una simple punta de alfiler.

Tú te marchas, yo te espero. No me duermo por si acaso despierto y ya no estás, no abrir los ojos y ver sólo pared. Ahora que aún no te has ido, ya me despido sin dejar que la luz de tus caricias brillen jamás lejos de mí.

lunes, 28 de febrero de 2011

Roar, Roar. Tu rostro camuflado por febrero no me deja ver más allá de los soplos de cierzo que me empujan a encallar rozando golosa mis poemas manchados por lagrimas pasadas.

Pienso en aquel tiempo en que el simple hecho de ver tu foto en cualquier marco desgastado me hacia soñar. Ahora hasta el viento sopla lento haciendo que mi veleta ande a la deriva desfilando por un pasillo de papel de imperfecta composición. Ya no vivo debajo de tus pies, he dejado de ser el eco que refleja tus sonrisas para convertirme en despojo que te arde dentro.

Carnaval de sentimientos donde todo es lo que no es y nada es lo que parece, espejismo destartalados en casetas de madera donde al cantar puedo olvidar todo lo malo que me sucede ahogando mis penas en cáscaras de miel. Plantarme en la mesa de caricias robadas y escribir unos versos que me hagan evadirme de los malos momento, pasando del defecto al efecto, del rencor al deseo, vivir y sentir que no estoy muerto.

Derramar la tinta de tus entrañas con la que redactaré todos mis secretos escondido en el fondo del mar, huyendo de una sirena de la cual ya hace tiempo que olvide el mapa de su melena. Anclado ahí veo que aparece una nueva moradora de las profundidades para hacerme volver a flote llenando de algodón mis abrazos y sobre todo mi corazón. Hoy ya no se pudren los sueños, puedo mirar al sol directamente sin que nubes rencorosas me lo impidan.

Nuestras sombras se han convertido en una, dejando una larga estela, un largo reflejo que no es más que por fin, nuestra felicidad.

domingo, 20 de febrero de 2011

Drip, drop. Resbalan las gotas de lluvia por mi cara mientras la luna me vigila. Noche perfecta para mis sentimientos, pero una noche sin ti.

Que duro está el suelo en estos momentos, que difícil se me hace ser la mula que tira del carro. Un carro que está cargado de risas y llantos, de corazones rajados, de soledades acompañadas por pulsaciones anónimas. Un camino entero de piedras preciosas, por el que me gustaría entretenerme contándote un millón de aquellas cosas, unas historias de resacas en las que tu eres la dueña. Como ha ocurrido hoy.

¿Por qué no volamos juntos sin miedo a que podamos caer? Ya me duelen los ojos de tanto mirarte, de tragar palabras que debían ser tuyas, a dejar en cuartos oscuros el olor de flores que ya olvidan cuando salen su propio olor, su pasión y su amor a la luz del día. Es muy duro sentirse sin valor, a tener miedo a la verdad, a ser pateado una vez y otra por la realidad. Todo son sueños de ratos que paso en camas desdibujadas, donde están continuamente durmiendo mis ganas de vivir. Rebotan mis huesos contra el suelo como esta lluvia que me está calando hondo. Lluvia que algún día quiero que sean susurros al oído.

Sin fuerzas de más, me entregaré como piedra a la corriente y dejar que me lleve al lugar donde acaban tus piernas.